lunes, 17 de octubre de 2011

Colonia del Sacramento, Uruguay

Colonia del Sacramento: una zona ideal en el tiempo, ciudad romántica y amigable que invita a soñar por sus calles y a contemplar atardeceres. Pequeña joya uruguaya a orillas del Río de la Plata y fundada en el 1600 por los portugueses, cultura que le adorna el alma con sus azulejos blancos y celestes, aljibes y jardines, y la viste de una arquitectura exquisita y colonial. Sus callecitas empedradas logran la perspectiva en fuga de una pintura paisajística, y las casas trepadas por las enredaderas permiten que caminemos dentro de un sueño antiguo. En un paseo por la Costanera, la ciudad nos acompaña a un lado, mientras el río nos acaricia la vista del costado opuesto. Y siguiendo por esa ruta, no tan lejos, Colonia ofrece sus playitas de arena blanca y un agua bastante transparente donde bañarse si hace calor. Por las noches, se vuelve la ciudad más romántica del planeta: apaga sus luces para iluminarse con sus faroles amarillos y las velitas que arden -en las mesas sobre las veredas- de su cantidad de bares y restaurantes. Cenar o tomar un trago a la luz de las velas y luego caminar hacia el río es un momento completamente mágico. A lo largo de las casas, las calles, sus bares y restaurantes, siempre se descubre algún detalle de belleza que nos asombra. Declarada por la Unesco “Patrimonio histórico de la humanidad”, sólo el que la conoce entiende por qué es inevitable enamorarse de ella. No por ser pequeña deja de ser infinita: adorable y sumamente pacífica, se vuelve a su belleza una y otra vez con el asombro de lo que jamás se gasta en el recuerdo ni se borra en el corazón.


(All pictures by Gigi Caron)


Playas de Puerto tranquilo, muy cerca de la ciudad



Bajada al río



Puerto de yates

Callecitas barrio histórico










hermoso gato coloniense:)


Bici matecero

Auto macetero!

Famosa calle de los suspiros en barrio histórico


Antiguas casitas portuguesas

detalle ventana






Restaurante en antigua casa portuguesa


Colonia posee una hermosa variedad de bares y restaurantes


Infaltable Pilsen

Infaltables chivitos también!











Puerto de yates

La iglesia Matriz, la más antigua de Uruguay (1695)





miércoles, 25 de mayo de 2011

Crónicas literarias de viajeros

Esta es una sección que te invita a participar enviando las impresiones o memorias de tus viajes. Para los que escriben: pueden hacer una bella crónica viajera y mandarla. Para aquellos que deseen sumarse, aunque no se sientan muy "escritores": pueden mandarla también y ofrezco la edición y mejoramiento del texto o poemas (además de fidelidad a la crónica) con previo consentimiento de su autor. Lo pueden enviar a este mail: gilbertacaron@gmail.com junto con algunas fotografías que ilustren ese viaje. Animate a participar! Y espero que te gusten las crónicas viajeras a continuación!

lunes, 23 de mayo de 2011

Crónicas literarias de viajeros: Barcelona


Barcelona, del libro "Poesía en Barcelona"
por Mariela Dabbah




Catalanes

Gozan del aire tibio de invierno
del mar cercano, sus mariscos,
de una copa de vino
y sus largos ratos de ocio.

Gozan de la charla, de la siesta y
del vecino
de su escaso trabajo y su gran apetito
por la vida
de sus amistades, sus vacaciones
y sus luces de Navidad.

En Barcelona no hay lugar
para quejas
ni tiempo para perder.

Las horas corren veloces
entre tapas y cafés.



Pueblo Español

Qué importa que no tenga un origen
mítico
que su fundación diste de ser épica
y sus paredes de piedra,
de piedra.
Qué importa que sus calles
medievales
daten de 1929
y las viejas casonas españolas sean
reproducciones modernas.

Solo una visión inaudita
pudo dar vida a este pueblo.



Sitges

El traqueteo del tren
acaricia el Mediterráneo
y nos deposita en Sitges,
diminuto pueblo de silencios y
aromáticos crepes
de niños alemanes escapados
de un cuento sueco
y nubarrones que sin mediar aristas
conforman un cuadro.

El bar de la estación
sirve el mejor café
y los mejores ojos.

Deposito mis postales
en un sólido buzón amarillo.
Al otro lado del océano
me sorprenderá la mía
un día cualquiera
cuando me haga falta
algo de mar.

Del libro "Poesía en Barcelona" (Imágenes y palabras by Mariela Dabbah)

http://www.blurb.com/books/1264535

martes, 26 de abril de 2011

Crónicas literarias de viajeros: Nueva York




Nueva York

Textos y fotos de Gilberta Anatonia Caron

“Manhattan sur y el puerto. Mediodía. Un cielo de estaño se desploma sobre los gigantes de vidrio, acero y hormigón. Como una descomunal maqueta lograda a la perfección, la metrópolis se hunde en un sueño fantástico. Lejos, la eterna sonámbula surge de la neblina y eleva su antorcha hacia lo alto. Más abajo, un ferry se desliza lento, como un pañuelo rojo abandonado sobre el Hudson. Cerca de la costa flota el aroma de marismas y el agua espumea sobre los tablones astillados. Sobre una caja de fruta abandonada sobre el muelle, las gaviotas picotean graciosas con mecanismo de reloj cucú…”

"Una chica pasó a mi lado cruzando la quinta avenida y hubo un instante en que nuestras miradas se encontraron. Me observó de una manera que yo interpreté "Me alegro por ti, porque te ves feliz". En una esquina aspiré el aire tan fresco y me dije qué es la dicha sino son esos días en los que uno tiene esperanzas y deseos en el corazón. Aguardaba en la acera a que el semáforo cambiara y levanté la vista. "Si tuviese alas, volaría bien alto. Me posaría en la azotea de algunos de esos rascacielos”. Algo pasaba, de seguro. Algún golpe acertado sobre mi maquinaria que hacía que me llamara el futuro y no el pasado lamiéndome la espalda y pidiéndome que gire la cabeza una vez más."

"...Edificios como cohetes en sus plataformas a poco de ser lanzados al espacio. Edificios que se vuelven criaturas vivientes a fuerza de ser venerados una y otra vez por los ojos que los miran. Los rascacielos como símbolos cósmicos, fabulosos tótems de vidrio y acero fundido, figuras religiosas que acercan la ciudad hasta los dioses…”

"De pronto vi algo que se movía sobre el agua del East River. Deseé que fuera un pez. "Sería divertido ver un pez aquí", me dije. Pero no: una botella de whisky vacía se mostró un segundo sobre la superficie, coleteó un par de veces con un movimiento pendular y luego desapareció tras una ola como si en un impulso humano se arrojara bajo ella. Mientras pensaba qué bien se estaba en esa soledad, en algún momento la sombra de un rascacielos se montó arriba del disco de la luna y caló su negra silueta en el amarillo igual que un dibujo acuñado sobre una moneda."

"..Atardecer en el Seaport. Muelle 17. Humo de remolcadores y cielos de pizarra. La luz dorada del ocaso resbala sobre una muralla de bancos detrás de la autopista: El National Westminster a rayas en bordeaux y gris como el estampado de un pijama, verde cristalino para el City Bank y un sombrerito oscuro para el Morgan. Barcos, remolcadores, ferryboats. Al atardecer las gaviotas empapan sus alas en la bruma y luego dibujan espirales hacia el sol. Mástiles y humo se esfuman en un cielo de crema azul batida. La luz se escapa y se encienden las brillantes colinas de una ciudad eléctrica. Sobre el agua vidriosa del East River, el viejo puente se engalana como una glorieta de luces y estira sus metálicos brazos uniendo el cemento caliente de Manhattan con las arboledas dormidas de los Brooklyn Heights…”

¡Dejen sus comentarios que son muy bienvenidos! (Importante: insistan con el click en la barra de publicar un comentario hasta que aparezca en amarillo esto: Your comment will be visible after approval. Gracias!!!! )

sábado, 29 de mayo de 2010

Crónicas literarias de viajeros: Montevideo

Montevideo
por Laura Gómez Palma





queda la noche

El río desde el piso
diecinueve
quedan las luces
el puerto durmiendo
¿sabías que hay una esquina
No transitada?
sólo los gatos
sólo los perros vagabundos
¿sabías que hay un nombre
en esa esquina?
(no está escrito pero se sabe)
un nombre imposible
con una estrella
titilando en cada mano


(Montevideo)

alguien amanece diciendo

imposible buenos aires
tenía la belleza olvidada
un diluvio en sus mejillas
antifaces por las dudas
dos perros sucios a la espera
¿qué hacer
con las llaves del reino?
¿cuándo huir de tu música?
¿cómo dejarse llevar
por este río absurdo?

ella era absoluta

luz ante todo
lo desconocido
aunque también
cargaba su cruz
el Illimani
todos en la lluvia
todos
masticaron fuego



martes, 9 de marzo de 2010

Crónicas literarias de viajeros

Visto por ahí
por Hernán



carcarañá

en la espalda de santa fe
los alguaciles
llenaron el parabrisas
de polvo dorado

escribieron
del otro lado del vidrio
con palabras que ya había visto antes
en la boca de alguien

decían:
“podés perder las manos
en la neblina
pero no podés llevar
un puñado de neblina a casa” .


carlos paz I

los perros
se rascan a un lado
y otro de la ruta

los autos son una especie
implicada
extinguible.

de “nortes” (edición del autor / 1997)

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tu boca entra en cuadro

tu boca
entra en cuadro
y la fruta
que se parte a nuestros pies
se parte

córdoba volviéndose cielo
en un amanecer
de lamparitas azules
en el patio

o

los barrios alrededor de tu ombligo

en el aire
no hay nada para mí
como vos .

de “trenes hacia afuera” (colección orbital nº11 / 2001)


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la edad de salida

paros
es una isla griega
del tamaño de la capital federal

a ella le arrancaron el mármol
con el que se construyó el partenón

hay un solo cementerio en paros
y en él a cada sepultura
le corresponde un árbol
y a cada lápida
un nombre y la edad de salida
grabados

en paros los nacimientos
se pierden en el tiempo .



lo eléctrico

cordeles de agua
donde vive dios
allá abajo en mendiolaza

un rosario de claveles del aire
conduce lo eléctrico
hacia unquillo .


de “el día látero” (edición del autor / 2003)

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iruya

en esta cima
adonde uno se siente hormiga
pongo mis ojos a la altura del hombre
y leo los rezos adolescentes
llenos de yesicas y teamos y marianas

vuelvo a los cerros
que son otros a cada pestañeo
y escucho mis pasos:

abajo en lo oscuro del almacén
las monedas se vuelven chicles
y a la pregunta ¿de cuáles?
responden los changuitos a coro:
¡de los simpsons!

afuera perros tan flacos
que al pasar una camioneta
chuzean de sentados no más

escucho mis pasos
y un cuajo naranja cae
corazón abajo
hondo
hacia el lugar adonde las cosas
no tienen nombre
donde las cosas son
sin necesidad de palabras .


de “que esta palabra te encuentre” (edición del autor / 2008)

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cerros

piedras amasadas
por las manos del viento
y el horno del agua

pega bruta la luz
en el nervio
carne al músculo
que envuelve el hueso

ella crece en el ojo del cerro
durmiendo su lomo
le come la raza
lo vuelve ceniza

miro estos cerros
que nos miran
y nos veo .



graneros de la poma

esto que entra
a chorros por mis ojos
y me agua la sangre:
huellas de manos en graneros incaicos

un frágil gesto feroz
hecho hace 600 años

cuando el extrañamiento de los kilmes
a manos del espanyol
brotó de las cabezas indias
una idea mayor:
hacer acopio de granos
hasta que llegue un tiempo mejor

tiempo que nunca llegó
y los granos se fueron
como agua entre los dedos .


inéditos (2008)

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“movimientos”

en ischigualasto
- provincia de san juan -
hay un sector llamado "cancha de bochas"

en el medio de una nada
llena de cosas cuyos nombres
ya nadie dice:
negras bochas quietas
más oscuras aún
en el golpe de su forma
contra el derredor

materia orgánica
atrajo partículas
de materia inorgánica afín
(en el ensordecedor
silencio negro de la tierra)
(el peso del cielo
sobre su hombros)

así los carozos y las semillas
crecieron en diámetro
sus corazones inflamados
por el derredor

dicen que el tiempo
- nadie lo vio
pero todos vimos sus huellas -

decía que el tiempo
o la tierra que dormida
gira boca abajo o arriba
empujó esas bochas a la superficie

es el mismo movimiento
que forma los recuerdos .


de “ahora” (azione artigianale 031 / 2008)

jueves, 8 de octubre de 2009

Crónicas literarias de viajeros: Nueva York

Nueva York, majestuosa y eterna
por Julia Angrisani


La pasión me acelera los latidos, y al fin te veo aparecer: majestuosa, esperándome como siempre. Voy en el primer asiento del micro de la Grey Line, por Queens, respirando agitada, emocionada, y cuando termino de cruzar el túnel siento que llegué a casa. Llegué a vos. Y me entrego feliz en tus brazos.
Grand Central Terminal me recibe con la velocidad y ajetreo de los que vienen cada mañana a trabajar. Y a los pocos minutos, el glamour de Park Avenue y sus canteros de tulipanes.
El centro del planeta es un triángulo en la calle 42 y se llama Times Square. Con carteles que parecen televisores gigantes, del tamaño de un edificio. El sol, el ruido, los bocinazos y los taxis amarillos, todo es vértigo. La humanidad hierve al mediodía.
Los humanos miramos hacia arriba y, a medida que inclinamos la cabeza hacia atrás, se nos va abriendo la boca, maravillados por tu escala gigante. A lo alto, a lo ancho, nunca terminás. Quizás es por eso que cuando estamos acá tenemos la certeza de que todo es posible.
Esplendor en Fifth Avenue, refugio en Central Park. Musicales en Broadway, y jazz en el Village. Nos das todo. Si queremos el río, bajamos al Pier 17. Si queremos el cielo, subimos al Empire State.
Paz, vértigo, quietud, velocidad.
El Brooklyn de Gil, y mi esquina de 51st y Broadway.
Si algún día nos perdemos en la vida, los que me aman de verdad saben que me encontrarán allí. Literalmente.
Mi adorada New York: nadie puede arrancarme de tus calles. Ni la lluvia, ni el frío, ni la oscuridad. Sólo el tiempo que es cruel y no quiere detenerse.
Te amo igual que al hombre de mis sueños. Te extraño si no estoy cerca.
Cuando me alejo en el taxi rumbo al aeropuerto, me doy vuelta y te veo cada vez más chiquitita…Y mientras lloro desconsolada, te prometo -en voz alta- que voy a volver.


Esquina de 51 y Broadway


Times Square



En el círculo de Imagine en el Central Park